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EL SALVADOR
Creatividad e incidencia para evitar propagación de VIH
Edgardo Ayala
24/03/2017
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A través de obras de teatro y campañas escolares se informa cómo prevenir enfermedades de transmisión sexual.

Viven bajo el peso oprobioso de dos epidemias, la pobreza y el VIH, pero María Ventura y su hija Carolina González no se dan por vencidas. Por el contrario, se han esforzado por conocer mejor su condición de personas seropositivas, y por mostrar siempre una actitud aguerrida ante la vida, en un país que ha ido avanzando en la lucha contra la epidemia, pero que también aún enfrenta retos importantes.

“Antes pensaba que hasta aquí iba a llegar… Pero aquí voy, enfrentando la vida… No es fácil pero allí vamos”, dijo a Noticias Aliadas, Ventura, de 43 años, en su vivienda ubicada en el cantón Tempisque, municipio de Guacotecti, el céntrico departamento de Cabañas.

En una de las paredes del hogar de Ventura, cuelga el retrato de Juan Antonio Mejía, su marido, padrastro de Carolina. Él también era seropositivo y falleció el año pasado. Desde entonces, la carga del hogar corre por cuenta de ella y cuando tiene los recursos, logra arrendar un espacio de tierra, que ella labra sola, para poder sembrar maíz y frijoles.

Las dos mujeres forman parte de uno de los dos grupos de apoyo impulsado por el Comité contra el Sida (COCOSI), la única organización no gubernamental comunitaria que trabaja desde 1999 en los temas de VIH, las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y la violencia de género, entre otros, en los cantones y caseríos cercanos a Sensuntepeque, la cabecera departamental de Cabañas.

El otro grupo lo conforman internos del Centro Penitenciario de esa ciudad, quienes reciben charlas y talleres sobre cómo sobrellevar la vida de una manera digna, enseñándoles a que sus derechos deben ser respetados, y sobre cómo la prevención es pieza fundamental para atajar el virus.

“En el 2011 no se permitía el ingreso de condones al centro penal, y los casos aumentaron a cinco ese año. Eso alertó al Ministerio de Salud [MINSAL] y juntos hicimos incidencia para que se permitieran”, contó a Noticias Aliadas, Carmen Jovel, coordinadora del Programa de Acompañamiento y Mitigación de COCOSI.

Esa organización está asentada en el cantón Santa Marta, jurisdicción de Ciudad Victoria, en Cabañas. Trabaja coordinadamente con el Centro Comunitario de Prevención Integral del MINSAL, establecido en la zona, que lleva el registro de los casos y coordina el tratamiento de las personas afectadas.

Transmisión vertical
A través de los años COCOSI ha debido recurrir a metodologías creativas para dar a conocer información sobre cómo prevenir el contagio.

Ese tema, así como el estigma sufrido por las personas seropositivas y los embarazos en las adolescentes, son comunicados a través de sencillas obras de teatro puestas en escena en estas comunidades rurales donde los grupos más vulnerables son personas de la diversidad sexual, añadió la activista.

“Esa iniciativa nos ha dado muy buenos resultados”, explicó Jovel, “porque el arte también debe comunicar e informar sobre estos temas”.

El esfuerzo preventivo llega también a las escuelas, por medio de un constante trabajo con el alumnado, maestros y padres de familia, y ese esfuerzo ha mantenido a raya la propagación del virus en el departamento, uno con las tasas más bajas.

La institución cubre también los costos de viaje y transporte para que las personas puedan trasladarse a Sensuntepeque, a su chequeo médico en el hospital.

A nivel nacional, este país centroamericano, de 6.3 millones de habitantes, ha dado pasos importantes en los últimos años para enfrentar y contener la pandemia, pues entre 1984 y el 2015 se registraron más de 33,000 casos de VIH y sida, el 72% de los cuales han sido catalogados como infección, y un 28% como sida o avanzados, según el Informe Nacional sobre el Estado de Situación del VIH en El Salvador, publicado en abril del 2016.

De la población afectada, 63% son hombres y 37% mujeres, y se encuentra concentrada en adultos de sectores claves, como mujeres transexuales, trabajadoras sexuales y la categoría conocida como hombre que tiene sexo con hombre (HSH), señala la doctora Ana Isabel Nieto, jefa del Programa de VIH/ITS del MINSAL.

El reporte señalado destaca como logro en el tema preventivo la estrategia de eliminación del contagio vertical, el de madre a hijo o hija durante el embarazo, el parto o la lactancia, ya que se ha reducido en un 94% desde el 2001.

En el 2010 se intensificó la campaña para eliminar esa forma de infección y se incluyó en el protocolo de atención que “a toda mujer embarazada se le tomen dos  pruebas de VIH, para que si ella es positiva se evite esa transmisión”, agregó Nieto.

Las medidas recomendadas para evitar el contagio vertical son tratamiento antirretroviral adecuado a la madre, control durante el embarazo, parto programado por cesárea (para evitar el rompimiento de la bolsa amniótica que protege al feto de la infección) y lactancia artificial.

De haber estado vigente esa norma cuando Ventura se embarazó, no hubiera transmitido el virus a su hija, ahora una joven de 26 años.

El informe citado señala que existen 14 Clínicas de Vigilancia Centinela para la atención integral de las ITS en 11 de los 14 departamentos de El Salvador, creadas como parte de la estrategia de prevención. Cuentan con servicios específicos de prevención, diagnóstico, atención y tratamiento.

Hay además otros 14 Centros Comunitarios de Prevención Integral en siete de los departamentos de mayor prevalencia del VIH, administrados por organizaciones de la sociedad civil. El examen para detectar el virus es gratuito.

Riesgo de desabastecimiento
La atención antirretroviral se brinda gratuitamente a unas 10,000 personas en los 20 hospitales del país. Sin embargo, la cifra atendida debería ser 17,000, según agencias de las Naciones Unidas, explicó la funcionaria del MINSAL.

De modo que hay unas 7,000 personas que no están recibiendo la terapia, “pero que, por distintas razones, tampoco están demandando el servicio”, añadió.

En términos absolutos, la tasa promedio de casos detectados ha disminuido en tres personas por cada 100,000 habitantes desde el 2008 hasta el 2014, y la tasa de mortalidad pasó de 5.6 por 100,000 habitantes en 2006 a 3.5 en el 2014, según el reporte citado.

Por otro lado, en las últimas semanas, diversas organizaciones aglutinadas en la Alianza de Sostenibilidad para la Respuesta al VIH han advertido del riesgo de desabastecimiento de antirretrovirales, si el gobierno no paga una deuda de US$1.8 millones contraída con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) por la compra de estos medicamentos.

Aunque el riesgo de desabastecimiento es latente, la jefa del Programa VIH/ITS dijo que en caso de que no se llegara a saldar la deuda debido a la aguda crisis financiera que enfrenta el país —pago imprescindible para gestionar una nueva compra de esos fármacos para este año—,  hay otros mecanismos que permitirían obtener los medicamentos, como son los préstamos o donaciones hechas por gobiernos de países de la región.

“Cuando se dan estos casos, los países hacen un llamado de alerta para ver quién presta o dona, así trabajamos, y la gente a veces no se da cuenta de todos los malabares que hacemos para que no falte nada”, explicó.

Uno de los retos por superar en el tema preventivo, subrayó, es la falta de educación sexual a los niños y jóvenes en las escuelas.

Los adolescentes, acotó, inician su vida sexual a los 12 años, pero no tienen mayor noción de los riesgos a los que se exponen, porque son temas todavía tabú. El objetivo es que vayan tomando conciencia para asumir su sexualidad con responsabilidad.

La tasa de prevalencia del VIH en adolescentes ronda el 6%, y los casos detectados se dan cuando a las jóvenes embarazadas se les practica la prueba del VIH, no porque lleguen voluntariamente a realizarse el examen.

En tanto, en el cantón Tempisque, María Ventura y su hija Carolina enfrentan la vida con energía y determinación, a pesar de las adversidades. Mientras sostiene el retrato de su marido fallecido, Ventura asegura sentirse feliz “por el acompañamiento que he recibido, ahora he aprendido a valerme por mí misma”. —Noticias Aliadas.


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María Ventura y Carolina González, madre e hija seropositivas, han aprendido a sobrellevar la vida con esperanza. /Edgardo Ayala
Noticias Aliadas / Latinamerica Press
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