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AMÉRICA LATINA / EL CARIBE
Sin compromisos concretos contra corrupción
Cecilia Remón
18/04/2018
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VIII Cumbre de las Américas se desarrolló en Lima sin presencia de Venezuela, vetado por el gobierno anfitrión.

Con discursos centrados en atacar a Venezuela, que no estuvo presente ni pudo responder por haber sido vetada por el gobierno peruano, el 13 y 14 de abril se desarrolló en Lima la VIII Cumbre de las Américas, cuyo tema principal fue “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”.

“Es paradójico que la cumbre se haya desarrollado en un país donde cinco expresidentes están acusados de corrupción”, dijo el analista colombiano Marcelo Caruso.

De hecho, la reunión se realizó pocas semanas después que el presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski renunciara a la presidencia bajo acusaciones de haber recibido pagos por la constructora brasileña Odebrecht cuando era ministro del gobierno del expresidente Alejandro Toledo (2001-2006). Fue reemplazado por el vicepresidente Martín Vizcarra, quien juramentó el 23 de marzo.

“Hace exactamente tres semanas que asumí la Presidencia de la República en un contexto complejo que no es independiente de la temática que aquí trataremos. En esta crisis ha quedado claramente establecido que en el Perú, como en toda la región, la corrupción tiene enormes consecuencias sobre la gobernabilidad, el crecimiento económico y la calidad de vida de los ciudadanos”, dijo Vizcarra en el discurso inaugural.

“Los estados del hemisferio hemos ensayado reformas en favor de la transparencia, la rendición de cuentas y la promoción de sistemas judiciales más independientes durante las últimas dos décadas, no obstante, una reciente ola de escándalos de corrupción ha develado que nuestros esfuerzos no han sido suficientes. Estamos en deuda con nuestros pueblos”, añadió.

Aunque Vizcarra hizo un llamado a las 34 delegaciones presentes para “adoptar compromisos concretos contra la corrupción”, lo cierto es que el Compromiso de Lima, publicado antes que finalizara la cumbre, no contiene medidas específicas para combatir la corrupción.

Si bien es la primera vez que una cumbre logra aprobar un compromiso por aclamación, Caruso calificó el documento final como “un canto a la bandera, porque las decisiones de este tipo de eventos no son vinculantes. La cumbre no tendrá impacto alguno”.

Y difícilmente podía salir algún compromiso concreto cuando varios presidentes presentes, incluyendo a Mauricio Macri (Argentina), Michel Temer (Brasil), Juan Manuel Santos (Colombia), Juan Orlando Hernández (Honduras), y el propio secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, están acusados de corrupción.

Con la ausencia del presidente de EEUU Donald Trump, quien el día de la inauguración anunció el ataque a Siria, quedó claro el poco interés de su gobierno en América Latina y el Caribe, salvo que tenga que ver con Cuba y Venezuela.

De hecho, el vicepresidente estadounidense Mike Pence manifestó en su discurso que “la dictadura en Cuba no sólo afecta a su propia gente sino han tratado de exportar sus fallidas políticas y están apoyando en este momento a Venezuela. La tiranía de Venezuela y Cuba es evidente”, agregando que su gobierno seguirá apoyando al pueblo cubano “en su lucha y llamado a la libertad” y que “no se quedará impasible mientras Venezuela se desmorona”.

Agradeció a todos los países que han tomado acciones contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro e hizo un llamado a que “toda nación libre aquí reunida debe tomar medidas más enérgicas para aislar al régimen de Maduro. Todos debemos apoyar a nuestros hermanos y hermanas que sufren en Venezuela. Y puedo prometerles que EEUU no descansará. No cederemos hasta que se restaure la democracia en Venezuela y el pueblo venezolano reclame su derecho inalienable a la libertad”.

Ofensiva conservadora
Las intervenciones de la mayoría de presidentes y jefes de gobierno fueron más de lo mismo, dedicados en su mayoría a atacar a Venezuela, lo que para un corresponsal extranjero fue como “regresar a la época de la guerra fría”.

La diferencia la puso el presidente boliviano Evo Morales quien demandó medidas más concretas para combatir la corrupción, incluyendo la eliminación de los paraísos fiscales.

Además de señalar que “el verdadero desafío está en desmontar el sistema en el que prospera la corrupción, el capitalismo”, el mandatario insistió en que “debemos discutir sobre las estructuras de la corrupción, desde donde se alimenta, quién la tolera y la promueve, cuáles son los mecanismos incluso constitucionalizados ilegales que son fuente o guarida de dinero corrupto”.

Cuba participaba por segunda vez en una Cumbre de las Américas. A pesar de que no forma parte de la OEA, en el 2015 la nación caribeña fue invitada a participar en la VII Cumbre de las Américas en Panamá, donde el presidente cubano Raúl Castro y el entonces mandatario estadounidense Barack Obama (2009-2017) estuvieron frente a frente y se estrecharon las manos. Con la llegada de Trump a la Casa Blanca, esos avances fueron revertidos y la retórica de Washington hacia América Latina se hizo mucho más hostil.

Esta vez Castro no asistió y la delegación cubana estuvo encabezada por el canciller Bruno Rodríguez, quien tuvo que responder a los ataques tanto de Almagro, que en el Foro de Jóvenes realizado en el marco de la cumbre oficial, calificó a la delegación juvenil cubana de “gorilas”, como a las provocaciones de Pence. Los representantes cubanos abandonaron la inauguración de la cumbre cuando Almagro se disponía a dar su discurso, en protesta por sus declaraciones.

Almagro es parte importante de la ofensiva conservadora en el continente, que se ha evidenciado en el veto a Venezuela y los ataques a Cuba, en el respaldo a la participación de opositores cubanos y venezolanos en espacios oficiales y en los discursos presidenciales en la línea de EEUU. Ha sido acusado de desviar fondos destinados a la Misión de Apoyo contra la Corrupción e Impunidad en Honduras (MACCIH), instalada en noviembre del 2015 como una propuesta de acompañamiento y combate a la corrupción que emergió a raíz de las protestas por el desfalco del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS). En febrero pasado renunció el jefe de la misión, el jurista peruano Juan Jiménez Mayor, denunciando falta de recursos y de autonomía administrativa.

Asimismo, investigaciones periodísticas encontraron que durante su mandato como ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay del 2010 al 2015, no rindió cuentas por más de US$ 230,000.

Según Julio Arbizu, exprocurador anticorrupción del Perú que formó parte de la MACCIH, en la OEA “nada se hace sin la aprobación del secretario general. Almagro nunca entregó los fondos para que la misión funcione adecuadamente”.

Por su parte, la Cumbre de los Pueblos —encuentro de los movimientos sociales latinoamericanos y caribeños que se realizó paralelamente a la cumbre oficial, en la que participaron sindicatos, organizaciones indígenas y sociales y partidos de izquierda de América Latina y el  Caribe— concluyó con una declaración en la que denuncia “la contraofensiva del poder imperial que trata de borrar los avances democráticos y de inclusión social que han promovido los gobiernos progresistas en esta última década y media”, y también plantea “avanzar en la articulación social para enfrentar al modelo neoliberal en el continente”. —Noticias Aliadas.


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Difícilmente VIII Cumbre de las Américas tendrá algún impacto en lucha contra corrupción. /Andina
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