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AMÉRICA LATINA
“El problema es la sostenibilidad de los esfuerzos anticorrupción”
Stefan Sprinckmöller
26/11/2015
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Entrevista con el Dr. José Ugaz, presidente de Transparencia Inernacional – Parte II

En esta segunda parte de la entrevista con el jurista peruano José Ugaz, presidente de Transparencia Internacional, organismo que busca combatir la corrupción a nivel mundial, concedida a Stefan Paul Sprinckmöller Alayza, colaborador de Noticias Aliadas, Ugaz señala que los esfuerzos anticorrupción tienen que ser sistémicos e institucionalizados para que puedan sostenerse en el tiempo y añade que una estrategia corrupción eficaz pasa por romper con la impunidad.

¿Qué se requiere para prevenir y combatir la corrupción?
Necesitamos muchas cosas. Yo creo que una estrategia anticorrupción para los niveles de problemas que tenemos nosotros tiene que pasar por romper la impunidad. Quienes cometen actos de corrupción, tienen que pagar las consecuencias, tienen que ir a la cárcel, tienen que ser sancionados económicamente. Robert Klitgaard [exprofesor de la Universidad de Harvard] dice que una buena estrategia debe empezar por “freír a algunos peces gordos”. No ha habido muchos “peces gordos fritos” en nuestra historia. Por lo tanto, creo que la ruptura de impunidad como lo hemos planteado en TI es una prioridad, y estamos trabajando en ese sentido. Por eso, lo que está ocurriendo en Brasil, lo que ocurrió en el Perú en los años 2000, y hay algunos otros ejemplos en el mundo, de cómo se está enfrentando a la corrupción.

Lo que está pasando en Guatemala es muy interesante con la CICIG [Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala]. Guatemala es el único país del mundo que tiene una suerte de fiscalía internacional, puesta por Naciones Unidas, a un altísimo costo, pero que fue necesario porque los niveles de impunidad en Guatemala ya eran alucinantes.

La CICIG tiene policías investigadores de distintas partes del mundo, es un equipo muy grande, y han logrado cosas muy importantes, como que renuncie la vicepresidenta [Roxana Baldetti renunció el 8 de mayo] porque se reveló la existencia de un esquema de fraude fiscal inmenso y meses después significó la renuncia del presidente [Otto Pérez Molina renunció el 3 de setiembre]. Se ha descubierto un esquema también de corrupción en el seguro social de salud, que ha generado 36 muertes ya a la fecha.

Entonces, hay algunos ejemplos en la región que son esperanzadores de cómo se puede enfrentar la corrupción y conseguir resultados. Brasil creo que ahora es el mejor ejemplo.

Lamentablemente muchas veces es por actores individuales, porque hay un buen fiscal, que tiene el coraje, la valentía, y la independencia para poder hacer como por ejemplo lo que el fiscal brasileño está haciendo. En el Perú lo hizo un sistema que funcionó. Lamentablemente el problema ahí es la sostenibilidad del esfuerzo.

El problema es la sostenibilidad, porque si estos esfuerzos descansan sobre individuos y personas, mañana se va este fiscal bueno o lo botan o le pasa algo, y es muy probable que haya una reversión en materia de corrupción. Los corruptos siempre van a reaccionar, y por lo tanto esto es una presión permanente para avanzar.

De ahí que los esfuerzos anticorrupción tienen que ser sistémicos e institucionalizados para que puedan sostenerse en el tiempo. Sino, puede ocurrir lo que nos pasó en el Perú, tuvimos un proceso anticorrupción bastante exitoso diría yo, y vigoroso, mientras duró la voluntad política. Pero conforme fue decayendo la voluntad política, hemos perdido evidentemente reacción y hoy día estamos nuevamente inundados de corrupción.

Si no hay una renovación de la clase política, si no se modifican las estructuras, si no hay liderazgos adecuados que hagan los cambios que se requieren, entonces vamos a seguir dando vueltas sobre lo mismo y mordiéndonos la cola hacia abajo.

¿Qué papel juega la ciudadanía, la sociedad, en los esfuerzos anticorrupción?
Donde la justicia no funcione, nosotros ahora estamos proponiendo que debe haber sanción social. Muchas veces vemos en nuestros países, que [a los corruptos] no solamente no les pasa nada legalmente, son impunes, sino que incluso son mostrados como modelos de éxito social y aparecen en las revistas sociales como empresarios de éxito, personas que tienen fortuna, buenas casas, casa de playa, automóviles de lujo, etc., y no pasa nada. Lo que nosotros estamos tratando de hacer ahora es generar reacción en la sociedad para que esas personas sean señaladas, sean nombradas, y sean aisladas y sancionadas socialmente. Hay algunos ejemplos muy interesantes que ya se están dando en algunas partes del mundo.

Por ejemplo en México, desde que han muerto [el fotoperiodista] Rubén Espinosa y cuatro mujeres, la gente ya está saliendo a las calles. Lo que pasa es que México hace tiempo que ya se rebalsó, está fuera de control. Nadia Vera que es una de las mujeres asesinadas junto con Espinosa [en agosto pasado] era una activista anticorrupción, y ha sido asesinada por haber señalado las vinculaciones corruptas del gobernador de Veracruz. Eso lamentablemente tiene que pasar para que la gente se movilice en México. En Brasil, hay muchas marchas en este momento, la gente reaccionando contra los esquemas de corrupción que se están revelando con las investigaciones. En Venezuela, pese a la dureza del régimen, por los problemas de escasez de alimentos, también hay reacciones donde se están denunciando casos de corrupción. La gente cada vez se está movilizando más, las redes sociales creo que ayudan en eso.

En el Perú, hace no mucho tiempo [en julio del 2013], cuando se trató de designar algunas autoridades con un arreglo corrupto de bajo de la mesa, se le llamó “la repartija”. Los jóvenes se movilizaron, salieron a la calle, y lograron bloquear esa decisión, y el gobierno tuvo que dar marcha atrás.

Sí creo yo en el valor y la fuerza de la reacción de la opinión pública y la sociedad en general.

En muchos casos, investigaciones realizadas por los medios de comunicación han revelado grandes escándalos de corrupción, como ha sido en Brasil, Guatemala, Perú. ¿Cree usted que los medios debieran tener un enfoque más dinámico, que proponga o brinde algún tipo de solución o alternativa a los casos de corrupción?
Los medios de comunicación tradicionales y los nuevos, los de las redes sociales, creo que son clave para una estrategia anticorrupción, una lucha más eficaz en esta materia. Nosotros, de mi experiencia en el Perú, muy buena parte de lo que se consiguió fue gracias a la colaboración que logramos del periodismo de investigación; aquí hay muy buenos periodistas de investigación. Hicieron su trabajo, tenían la información, lo que hicimos nosotros fue aliarnos con ellos, nos pasaban la información, nosotros la analizábamos y la judicializábamos, y eso nos permitió capturar gente, recuperar dinero, conocer hechos que antes no se conocían. Paradójicamente, en el Perú, a la misma vez, había esta prensa que se llamaba la “prensa chicha”, que había sido capturada y sobornada por Fujimori-Montesinos.

Entonces, ahí están claros los dos lados de la moneda: la prensa puede ser una aliada estratégica fundamental en la lucha contra la corrupción, pero si es mal utilizada, también puede ser un enemigo clarísimo de este proceso, porque la información es poder. Y si los medios ponen su servicio a disposición del bien común, ese poder se va a traducir en un poder positivo, pero si ese servicio es puesto a los intereses privados de unos cuantos corruptos, entonces va a ser un poder negativo.
—Noticias Aliadas.


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José Ugaz (Foto: Proactivo.com.pe)
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