Viernes, 15 de Diciembre, 2017
Sección de suscriptores(as) Identificación Contraseña
ARGENTINA
“El kirchnerismo dividió a la sociedad entre ‘K’ y ‘antiK’”
Paolo Moiola
03/12/2015
Envíe un comentario Imprima el texto de esta página

Entrevista con periodista y escritora argentina Alba Piotto

Desde 1995 Alba Piotto, periodista y escritora argentina, es redactora del diario Clarín, en el que cubre temas policiales, judiciales y sociales. A partir del 2003 escribe en Viva, la revista dominical del grupo. Ganadora de varios premios periodísticos, en el 2012 publicó, junto con el médico psiquiatra Adrián Helien, el libro Cuerpos equivocados. Hacia la comprensión de la diversidad sexual.

Paolo Moiola, colaborador de Noticias Aliadas, conversó con Piotto sobre los resultados de la segunda vuelta electoral del 22 de noviembre, su evaluación sobre los 12 años de kirchnerismo, la situación económica, las presidentas latinoamericanas y el papa Francisco.

¿A qué se debe la derrota del candidato oficialista Daniel Scioli?
Lo único cierto es que la gente se cansó del kirchnerismo. Y en la campaña fueron a todo o nada, y lograron meterle a la gente mucho miedo en algunas cosas. Nuestra realidad es cambiante. Esta región es cambiante. El mundo se hizo más imprevisible que antes. Mauricio Macri no va a tener todo el Congreso a su favor como sí lo tuvo [la presidenta] Cristina Fernández, lo cual, es muy positivo. Sobre todo en una democracia hiper presidencialista como la nuestra.

En estos 12 años de gobierno de la familia Kirchner, ¿cómo cambió el país? ¿Cambió para mejor?
Después de una década de neoliberalismo [en los años 90, con el presidente Carlos Menem (1989-1999)] por supuesto que hubo un cambio en el país. Sobre todo en las políticas sociales aplicadas por el kirchenerismo al comienzo de su mandato [en el 2003 con el presidente Néstor Kirchner (2003-2007)], ante la realidad de un país que tenía casi la mitad de su población sumergida en la pobreza  y con un alto grado de desocupación, productos de las políticas de exclusión neoliberales. Luego, podemos discutir si esas políticas sociales aplicadas en la emergencia —y por lo tanto, necesarias— y sostenidas en el tiempo fueron aprovechadas como clientelismo político, que existe.

Por otro lado, el gobierno dejó de medir los índices de pobreza. No hay índices oficiales. Lo que se toma como datos certeros, son las mediciones realizadas por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina —institución muy cercana al papa Francisco— que a finales del año pasado publicó una tasa de pobreza medida por ingresos, de entre el 18% y 26% de la población. Y un dato alarmante es que el 40% de las familias no cuenta con ningún miembro que realice un trabajo formal asociado a la seguridad social. Con lo cual, se podría concluir, que la pobreza estructural no ha tenido una resolución efectiva, después de 12 años de crecimiento y mejoras en los derechos sociales.

América Latina, pese a su machismo, tiene tres mujeres presidentas: la argentina Cristina Fernández, la chilena Michelle Bachelet, y la brasileña Dilma Rousseff. ¿Qué opina sobre ellas?
La región tiene una cultura machista muy imbricada en su tejido social. Pero pregunto, salvo los países escandinavos que tienen leyes muy interesantes respecto de la igualdad de géneros, ¿qué otra sociedad o continente está libre de machismo? Podríamos darle una lectura política al asunto acerca de cómo las sociedades capitalistas se estructuran en función de la producción y la productividad, donde el ser hombre o ser mujer, determina, por ejemplo, puestos gerenciales. E incluso, podríamos esgrimir también, cuestiones religiosas en algunos continentes. El machismo no es una cuestión de América Latina, solamente. 

En Argentina, hay un feminicidio cada 30 horas, y esto es solo la expresión más severa del machismo, que muestra la punta de un iceberg. Hay formas más sutiles de violencia de género que se debaten en el mundo del trabajo, de la política, etc. Es decir, del lugar que ocupa la mujer en el ámbito público.

Ahora bien, podríamos pensar que es una contradicción que la región haya tenido a tres mujeres con liderazgos políticos fuertes en esta última década. Sin embargo, —excepto Michelle Bachelet— tanto Dilma Rousseff como Cristina Fernández llegaron al poder de la mano de hombres poderosos: [los expresidentes] Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) y Néstor Kirchner. Lo cual no deslegitima su propia construcción de poder, pero es un detalle. Y también hay que pensar que se dio en una corriente de cierto progresismo que tuvo la región. Habría que preguntarse si así como se les concedió el poder político también decidieron sobre el poder económico. Yo creo que eso siguió en manos de los hombres y es donde se juega el poder real. Pero esto es un pensamiento muy personal.

La situación económica de Argentina parece siempre ambigua, incierta. Hubo guerra contra los fondos buitres. Hubo guerra contra la pobreza. Da la impresión que el país está siempre al límite. ¿Es así?
La palabra guerra es muy fuerte. Pero es lo que eligió el kirchnerismo para su entramado de poder: la confrontación, creando enemigos hacia fuera y hacia adentro, dividiendo a la sociedad entre “K” y “antiK” [kirchneristas y antikirchneristas], en este último caso, entran todos los que opinan diferente, o medianamente diferente; el kirchnerismo no aceptó medias tintas. Argentina tuvo un enorme crecimiento en estos años gracias a la soja. El problema es cómo se distribuyeron esas millonadas de dólares que entraban al país, en qué se reflejó para el bien común. Por otro lado, existe un alto índice de corrupción, medido por organismos internacionales. En esos últimos años, la inflación come, literalmente, los bolsillos de los trabajadores. En definitiva, las clases acomodadas fueron las más favorecidas ya que los saltos inflacionarios siempre van a afectar más a los que menos tienen.

Los ciclos económicos que se dan en el país, con cimbronazos que cada tanto nos sacuden, es parte de nuestra historia.  Y eso sugiere la idea de estar al borde del abismo cada tanto.

¿Qué está pasando con el dólar? ¿Hay desconfianza con el peso o es que existe un amor excesivo hacia la moneda estadounidense?
No es amor al dólar. Es buscar una moneda fuerte para resguardar  los ahorros. Ante la perspectiva de devaluaciones, los ahorristas buscan en el dólar mantener su dinero a salvo. Desde los años 70 hasta ahora, hemos vivido fuertes devaluaciones del peso. Pero insisto, puede ahorrar en dólares un grupo familiar que tenga ingresos medianamente altos o muy altos.

Aunque el gobierno lo niegue, existe un cepo al dólar. Nadie, ni siquiera los turistas, pueden ir a cambiar esta moneda en una casa de cambios, que están cerradas, o en un banco. Si no lo cambian en [el aeropuerto de] Ezeiza apenas se bajan del avión, tendrán que caer en “las cuevas” y cambiar dólares paralelos o blue, que tienen una cotización más elevada. Y es ilegal.

La Iglesia Católica ha elegido un Papa argentino. ¿Los argentinos están orgullosos o indiferentes?
¡Cómo no estar orgullosos de Francisco! Hábil, político, [Mons. Jorge Mario] Bergoglio ha sido una gran influencia en la política local, muy opositor al kirchnerismo, hasta que lo encontró el Papado y ahí, el gobierno no tuvo más que alinearse detrás de él. Y como se sabe, porque él mismo lo expresó, el Vaticano se convirtió en un desfile de políticos que iban en busca de su aval, de la foto. Pero él tampoco ha dicho que no, sobre todo, a sus antiguos amigos y dirigentes peronistas. No estoy diciendo que el Papa lo sea. —Noticias Aliadas.


Compartir

Alba Piotto (Foto: Paolo Moiola)
Noticias Aliadas / Latinamerica Press
Información y análisis independientes de libre reproducción mencionando la fuente.
Contáctenos a: (511) 460 5517
Dirección: Comandante Gustavo Jiménez 480, Magdalena del Mar, Lima 17, Perú
Correo: webcoal@comunicacionesaliadas.org

Mensajería interna: https://mail.noticiasaliadas.org
Este sitio web se actualiza cada semana.